Prácticas de riesgo

Me llegan mensajes de «Tu almacenamiento está lleno», «Necesita actualizar no-sé-qué a riesgo de no-sé-cuá», «Hace cien mil días que no guarda una copia de seguridad»… Todo lo ignoro con olímpico desdén, confiada en que el teleco que alegra mis días también arregle la catástrofe, en caso de que llegue. (Pero que no llegue, por favor). Dime que tú también te arriesgas a perderlo todo antes que intentar recordar aquella contraseña de usuario o perder tu precioso tiempo en cosas tan aburridas.

Cualquier día me va a pasar lo que a este oso trabajador, con su problema del ordenador. Estaba en medio de un trabajo importantísimo y… ¡pum! Pantalla en negro. ¿Qué puede hacer?

¡Pues claro! ¡Pedir socorro al unicornio de las letras!

Nico acude al rescate y con su letricornio dibuja una letra. ¿Cuál será?

El caso es que el oso no acaba de entender qué pretende decirle con esa letra. Ideas no le faltan, de lo más disparatadas. Son muy divertidas, pero no solucionan el asunto.

Hasta que…

En fin, la solución final, que no pienso desvelarte, pero quizá, si eres muy perspicaz, puedas adivinar, me hace pensar que quizás Nico, además de mágico, sea un poco informático, porque ¿cuál es la mejor solución para un ordenador estropeado?

2 de diciembre de 2

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Yo escribo.
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