La escritora sonriente

Ayer le conté a mi hijo que hoy se celebraba el Día de las Escritoras. «Me encanta el enfoque de este año. El lema es 'El placer, la alegría y la risa de las mujeres'. Es idea de Marta Sanz. ¿No es genial?». Mi hijo no acababa de verlo. «Pero ¿eso no juega en vuestra contra? ¿No es como desprestigiar lo que hacéis? ¿No parece más frívolo?». Es una duda razonable. El estereotipo intelectual dicta que cuanto más torturado, solemne y severo, mejor. Más vale no reírse no vaya a parecer que una es una desustanciada, una sinsorga, una frívola. Igual por eso aparecen los escritores, casi siempre, en la foto de la solapa, tan serios. ¿Es cosa mía o nosotras salimos más sonrientes? Vale que desde pequeñas nos enseñaron a sonreír para mostrar complacencia y nos afeaban el gesto serio, pero quiero creer que hemos conquistado una sonrisa adulta propia, que incluye muchas formas de sonreír, incluso malévolamente, y de reír. Hay que ser valiente para reír a carcajada limpia. Hay que ser cabezota para empecinarse en la alegría (con las cosas que nos pasan y las que aún no nos pasan pero nos pre-ocupan). Pero por eso mismo hay que ser idiota para renunciar al placer. Yo soy cabezota de serie, por anatomía y aragonesismo. No siempre soy valiente pero lo intento. Y he sido idiota a veces, pero procuro corregirme. ¿Cómo? Con mucho esfuerzo, porque escribir, como la alegría, requiere mucho, mucho empeño. Es una conquista la alegría, y pienso aferrarme a ella con uñas (cortas), teclado y dientes. Y transmitirla. ¡Feliz día, queridas amigas escritoras! ¡Gracias por la alegría y la risa! La foto me la hizo Diego Lafuente en la fiesta de Penguin. Juro que intenté ponerme seria pero...
16 de octubre de 2023

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